Kathy L.

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Soy la número 42 y una tomografía de dosis baja de mis pulmones me salvó la vida. Soy el sujeto número 42 en el estudio de detección de cáncer de pulmón de Nashville para la detección temprana del cáncer de pulmón. Yo fui la primera persona del estudio en presentar cáncer de pulmón. La investigación realizada en el ensayo también busca biomarcadores que ayuden con la detección temprana.

Durante casi toda mi vida fumé intermitentemente, abandonando y retomando el hábito muchas, muchas veces. Había comenzado a fumar ocasionalmente a los 16 años, y lo hice con regularidad a partir de los 20. Fumé alrededor de un paquete de cigarrillos por día durante más de 30 años.

Me salvé porque escuché un anuncio de servicio público en la radio NPR acerca del Estudio de Detección de Cáncer de Pulmón de Nashville. Estaban buscando sujetos para el estudio. Pensé que sería buena idea averiguar más al respecto. Cuando escuché el anuncio, yo había experimentado alguna dificultad para respirar, pero no tenía síntomas que me indicaran una enfermedad. Me había hecho una radiografía de tórax un año antes, pero no encontraron nada y no tenía motivos para sospechar de un problema en los pulmones.

Llamé para obtener más información. Me dijeron que la prueba de detección consistía en una exploración por tomografía computarizada (tomografía), una broncoscopia y una extracción de sangre y células, y que continuaría durante cinco años. Me pareció genial, especialmente la parte de recibir gratuitamente estudios por un valor de $10,000. No pensaba para nada en el cáncer de pulmón. Yo pensaba que el ensayo clínico era una excelente manera de obtener un informe de situación del estado de mis pulmones y de que luego me controlaran durante cinco años en caso de que algo surgiera. Nunca había pensado que podría tener cáncer de pulmón y me consideraba una persona muy saludable.

La serie de pruebas fue fácil. La exploración por tomografía duró un suspiro y llevó menos de 10 minutos. Me sedaron para la broncoscopia, así que eso también fue fácil. Las pruebas no daban miedo para nada.

Tres días después de las pruebas, recibí un mensaje de voz de mi médico, quien dirigió el estudio. Quería verme y darme los resultados de la prueba. De inmediato supe que algo iba mal, pero todavía no sospechaba de cáncer.

El médico me mostró la tomografía computarizada y me explicó que tenía un pequeño nódulo de 2.8 cm en el lóbulo superior del pulmón derecho. Ese es el tamaño promedio del cáncer de pulmón en estadio 1. De una manera calmada pero conocedora, me dijo que estaba 95 por ciento seguro de que era maligno porque el nódulo era especulado, no perfectamente redondo.

Me explicó cuáles serían los siguientes pasos, que comenzaban con una tomografía por emisión de positrones (TEP) para ver si había más cáncer en otras partes del cuerpo. La exploración con TEP salió limpia, excepto por el tumor pulmonar. Tuve mucha suerte. Me habían detectado el cáncer tan temprano que no se había extendido fuera del pulmón hacia las glándulas linfáticas. Solo necesitaba cirugía para extraer el nódulo de 2.8 cm, nada de quimioterapia ni radioterapia. El segundo paso era una prueba de la función pulmonar. Era necesaria para estar seguros de que, después de la cirugía, conservaría la suficiente función pulmonar.

Lo último fue una cita con un cirujano de tórax para hablar sobre la cirugía. El 25 de noviembre de 2011, mediante una cirugía laparoscópica, me extirparon el lóbulo superior del pulmón derecho, donde se alojaba el tumor. El médico hizo lo que llamó “una buena cirugía de cáncer” y me diagnosticó libre de cáncer.

Tuve la gran fortuna de participar en el Estudio de Detección de Cáncer de Pulmón de Nashville. El cáncer de pulmón es silencioso y tratable en los estadios tempranos, pero es mortal en los estadios tardíos.

Lo que pude ver con claridad con esta experiencia es que la detección temprana del cáncer de pulmón es la clave para salvar vidas. Yo soy la prueba viviente de ello. Una exploración por tomografía de pulmón me salvó la vida antes de que tuviera síntomas de la enfermedad. Me siento increíblemente afortunada de haber detectado mi cáncer tan a tiempo. El día después de Acción de Gracias de 2016 cumplí mi quinto aniversario. Espero seguir estando para mi familia durante muchos años más. Si no me hubiera hecho la exploración por tomografía cuando lo hice, ahora probablemente estaría muerta.

Cuando le cuento a la gente acerca de las circunstancias que rodean la detección temprana de mi cáncer de pulmón, con frecuencia me dicen que mis ángeles de la guarda trabajaron horas extras para guiarme. Estoy totalmente de acuerdo con ellos. Tienen razón. Ya sea que se los vea o no, todos los que trabajan para curar el cáncer y salvar vidas son ángeles. Todos ellos son nuestros ángeles, pero siempre tendré un ángel muy especial: mi médico.

Publicado por primera vez: 30 de agosto de 2017