Judy H.

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Tenía un tío que murió de cáncer de pulmón y una hermana a quien le diagnosticaron cáncer de pulmón en 2008. Para entonces, yo ya había fumado un paquete por día durante unos 35 años. La muerte de mi tío y el diagnóstico de mi hermana me asustaron y dejé de fumar en abril de 2008. ¡Llevo 10 años sin fumar!

En el último par de años comencé a caminar, al punto que se volvió casi una obsesión. Caminaba entre 5 y 7 millas por día y me encantaba. Me sentía en forma como nunca antes.

Mi hermana terminó con cáncer de hueso y murió en abril de 2017. Poco después de su muerte, empecé a escuchar acerca de la prueba de detección tomografía de dosis baja. Fui para un chequeo médico en octubre y se destacaron los resultados de mis análisis de sangre y mi densidad ósea. No me faltaba el aire, no tosía, no tenía síntomas de ningún tipo. Le pregunté a mi proveedor de atención primaria qué pensaba acerca de la prueba de detección del cáncer de pulmón. Me dijo que su madre había muerto de cáncer de pulmón y que si él estuviera en mi lugar se la haría. Así que le pedí que me la programe.

Resulta que tenía un pequeño tumor en la parte superior del pulmón izquierdo. Me hice una exploración por TEP que no mostró expansión. El 11/20/17 me extirparon el lóbulo superior izquierdo completo. ¡Todos mis ganglios linfáticos eran negativos! Estaba en estadio 1. Me harán un seguimiento exhaustivo durante cinco años pero mi cirujano confía en que el cáncer se ha ido.

Si uno espera a experimentar los síntomas, el pronóstico es mucho más sombrío. No hay palabras que expresen lo agradecida que estoy de haberme hecho esta prueba. Yo alentaría a cualquiera que reúna los requisitos a que se haga una prueba.

Publicado por primera vez: 19 de diciembre de 2017