Jeanne B.

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Durante la última semana del verano de 2014 me sentía como engripada. El problema era que seguía empeorando cada hora. Después de sentirme así durante cuatro días, sin ser de los que corren a consultar un médico, fui a un servicio de urgencias.

Allí sospecharon que tuviera algún bloqueo de algún tipo pero, como se trata de un hospital comunitario, no tenían una máquina de IRM, por lo que me derivaron a un hospital de Boston. Allí me hicieron toda clase de pruebas, pero no aparecía nada que pudiera explicar mi estado. Yo empeoraba cada hora y nadie tenía idea alguna de lo que estaba sucediendo.

Pasaron cinco días y yo seguía en el hospital. El médico se quedó sin explicaciones cuando preguntó dónde vivía yo. Cuando le dije que vivía en una zona boscosa, él me hizo una prueba de detección de la enfermedad de Lyme y me dio el diagnóstico con bastante seguridad. Pasaron dos meses. Sonó mi teléfono, era un especialista en gastroenterología del mismo hospital de Boston. Me explicó que estaba estudiando mi caso y notó que, cuando me estaban revisando por lo que fuera que me estaba pasando dos meses antes, la IRM mostró una mancha en mi pulmón que me deberían haber revisado. Así que fui a un neumólogo para que me hiciera exploraciones por tomografía que se extendieron durante los siguientes dos años. Me siguieron diciendo que no había cambios; entonces, en mi última exploración, y digo última porque ya iban dos años sin cambios, así que sería la última, fue cuando todo cambió.

La mancha creció y luego de dos semanas me estaban haciendo una resección en cuña de mi pulmón derecho y me dieron un diagnóstico de cáncer de pulmón en estadio 1. No tenía síntomas, ni señales ni nada. Solamente la enfermedad de Lyme, dos años antes, fue el golpecito en mi hombro que me salvó la vida.

SI lo hubiera ignorado o, peor aún, si no hubiera recibido esa llamada de una persona que se transformó en mi héroe, hoy no estaría escribiéndoles esto. Con pruebas de detección adecuadas, se puede salvar vidas. Estaré por siempre agradecida por la oportunidad de difundir el mensaje de que la prueba de detección salva vidas. Yo soy la prueba viviente de ello.

Publicado por primera vez: 17 de noviembre de 2017