Frank F.

Frank F

Le prometí a mi hija que si dejaba de fumar ella se dejaría de morder las uñas. Unos años después, dejé de fumar. Me enteré acerca de la tomografía de dosis baja mientras me inscribía para un torneo de golf en el centro de jubilados de la ciudad. Había un letrero que decía: “¿Es fumador o fumaba? ¿Fumaba más de un paquete al día? ¿Fumó durante 30 años? ¿Dejó de fumar hace 15 años o menos?” Vi ese letrero y me dije que yo podría contestar sí a todas esas preguntas. El letrero me decía que en un hospital local ofrecían una tomografía de dosis baja. Decidí que debería probarlo, así que lo hice.

Me hice la exploración y me dieron los resultados, que se obtienen muy rápido. Me indicaron que tenía dos nódulos que preocuparon a los médicos. Me sugirieron que me hiciera una exploración de seguimiento a los seis meses. En octubre de 2015, me hice la exploración de seguimiento y los médicos notaron que uno de los nódulos se había solidificado. Luego me hice una exploración con TEP (tomografía computarizada por emisión de positrones), que indicó que podría ser cáncer. La semana siguiente me operaron para eliminar el nódulo. Cuando la cirugía promediaba, los médicos probaron la masa para determinar cuánto de ella se debía eliminar. Resultó que el nódulo era cáncer. Ya que esto sucedió durante la cirugía, para cuando me di cuenta de que tenía cáncer, ya era un sobreviviente del cáncer. Nunca tuve la ansiedad que algunos padecen, y ese es el beneficio de la detección temprana mediante la prueba de detección por tomografía.

Dos semanas después de la cirugía, volví a mi vida normal. Ahora me hago exploraciones de rutina para asegurarme de que sigo sin cáncer. Aliento a cualquiera que encaje en el perfil a que se someta a una tomografía de dosis baja, porque esta ciertamente me salvó la vida.